Embajada de Colombia en Brasil inauguró el Ciclo de Cinema Colombiano con la proyección de la película La defensa del dragón

26/03/2020
Fotograma del largometraje La defensa del dragón Foto: Iván Herrera.

 

Brasilia (mar. 16/20). Como parte del Plan de Promoción de Colombia Exterior, la Embajada de Colombia en Brasil en alianza con el Instituto Cervantes de Brasil realizó el pasado 10 de marzo la inauguración del Ciclo de Cinema Colombiano con Mirada Femenina, mediante el cual se proyectó el largometraje colombiano La defensa del dragón escrita y dirigida por Natalia Santa.

La actividad, desarrollada en el marco de la conmemoración del mes de la mujer, contó con la asistencia de miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante el Gobierno de Brasil, invitados especiales, estudiantes de español y público en general, quienes manifestaron el interés por el cine colombiano y la producción de la película.

El Plan de Promoción de Colombia en el Exterior es una herramienta de diplomacia cultural del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, cuyo propósito es apoyar el logro de los objetivos de política exterior del Estado colombiano.

SOBRE LA PELÍCULA:

Samuel, Joaquín y Marcos son tres viejos amigos que pasan sus días en el centro de Bogotá, entre el legendario club de ajedrez Lasker, el Casino Caribe, y el tradicional café La Normanda. Samuel (53) es un ajedrecista profesional que vive de apostar en pequeñas partidas que sabe ganadas. Su mejor amigo es Joaquín (65), un consagrado relojero que está a punto de perder el taller que heredó de su padre. Y después está Marcos (72), un homeópata español que se dedica a buscar la fórmula para ganar en el póquer. Estos tres hombres se han refugiado en la seguridad de sus rutinas para no tener que asumir sus derrotas esenciales. Pero llega un momento en que la realidad los confronta y los hace tambalear. Entonces tendrán que tomar decisiones que ponen en riesgo esa seguridad, decisiones aparentemente pequeñas pero que los obligarán a replantear su lugar en el mundo. Mientras Samuel entrena a un pupilo para el campeonato local de ajedrez, Joaquín intenta mantener a flote su taller, y Marcos averigua por qué su hijo no le ha vuelto a mandar su pensión, distintos sucesos afectarán la cotidianidad de estos hombres, y entenderán que, en la vida como en el amor, nunca es tarde para arriesgarse a perder.

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